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El Cascanueces: entiende su historia en 5 minutos

Una fiesta de Nochebuena, un muñeco roto, una batalla contra ratones y un viaje al Reino de los Dulces. El argumento de El Cascanueces acto por acto, en tres páginas de cómic.

Página 1 del cómic de El Cascanueces: la fiesta de Nochebuena, Drosselmeyer regala el cascanueces a Clara y Fritz lo rompe

Hay ballets que se ven una vez en la vida y hay uno que se ve cada diciembre. El Cascanueces es, para mucha gente, el primer ballet que pisa: con los abuelos, con el colegio, con la escuela de danza. Y casi todo el mundo sale tarareando la música aunque no sepa muy bien qué ha pasado en el segundo acto.

La historia es más sencilla de lo que parece. Una niña recibe un muñeco por Navidad, el muñeco se rompe, a medianoche cobra vida, hay una batalla, una tormenta de nieve y un viaje a un reino hecho de dulces. Lo complicado es que en escena nadie lo explica. Por eso lo hemos dibujado en tres páginas de cómic, para que la próxima vez sepas en cada momento qué estás viendo.

Acto I, primera escena. La fiesta de Nochebuena

Casa de la familia Stahlbaum, Nochebuena. Hay árbol, invitados y regalos. Llega Drosselmeyer, el padrino, un relojero con un punto de mago que siempre trae algo raro. A Clara le regala un cascanueces de madera vestido de soldado. Su hermano Fritz se lo quita, lo rompe y Drosselmeyer lo venda con un pañuelo. Cuando todos se van a dormir, Clara baja a buscar su muñeco y se queda dormida junto al árbol. Da la medianoche.

Esta primera escena es la imagen que encabeza el artículo.

Acto I, segunda escena. Los ratones y la nieve

El árbol crece hasta ocupar el salón, los juguetes se ponen en pie y aparece un ejército de ratones con su rey al frente. El Cascanueces dirige a los soldaditos de plomo. Cuando va perdiendo, Clara le tira una zapatilla al Rey de los Ratones y lo deja fuera de combate. El Cascanueces se convierte en un príncipe y se la lleva de viaje. Primero cruzan un bosque nevado, y ahí llega uno de los momentos más bonitos del ballet: el vals de los copos de nieve, con todo el cuerpo de baile en tutú blanco.

Página 2 del cómic de El Cascanueces: el árbol crece, la batalla contra el Rey de los Ratones y el bosque de los copos de nieve

Acto II. El Reino de los Dulces

Los recibe el Hada de Azúcar, que para celebrar la victoria organiza una fiesta en su honor. Aquí la historia se para y empiezan los bailes de los dulces del mundo: el chocolate de España, el café de Arabia, el té de China, el trepak ruso con sus saltos, los mirlitones, Mamá Cigogne con los niños escondidos bajo la falda y el vals de las flores. Cierra el gran paso a dos del Hada de Azúcar y su caballero. Después, según la versión, Clara despierta bajo el árbol con su cascanueces en brazos o se queda en el reino para siempre.

Página 3 del cómic de El Cascanueces: el Reino de los Dulces, el Hada de Azúcar, las danzas y Clara despertando

Lo que conviene saber antes de ir al teatro

La música es de Chaikovski y el ballet se estrenó el 17 de diciembre de 1892 en el Mariinski de San Petersburgo. Marius Petipa preparó el libreto y empezó la coreografía, pero enfermó y la terminó Lev Ivanov, el mismo que firmó los actos blancos de El lago de los cisnes. La historia sale de un cuento de E. T. A. Hoffmann de 1816, El cascanueces y el rey de los ratones, bastante más oscuro que el ballet.

Fíjate en la danza del Hada de Azúcar. Ese sonido de campanitas es una celesta, un instrumento que Chaikovski descubrió en París y que quiso estrenar él antes que nadie. Y no te extrañe si la protagonista se llama Marie en vez de Clara, o si el príncipe y el Cascanueces los baila el mismo bailarín: cada compañía tiene su versión.

Ir a ver El Cascanueces con niños

Es el ballet más agradecido para una primera vez. Las funciones suelen durar unas dos horas con un entreacto, y muchas producciones lo recomiendan a partir de seis años. Lo que mejor funciona es contarles la historia antes, que sepan que en el primer acto hay una batalla y en el segundo un desfile de dulces, y que no se va a hablar en ningún momento. Este cómic sirve justo para eso.

¿Te has quedado con ganas de más repertorio? Mira quiénes son las wilis de Giselle, el otro gran acto blanco del ballet romántico.